chicadiez sexo
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Cantó el gallo hace rato. La muchacha limpia su vientre y su entrepierna. El triángulo de vello púbico , corto y tupido, semeja un tapiz de musgo sedoso en el que quedan prendidas un sinfín de gotas de agua que sacó del pozo. Le duelen los pezones. Está cansada de tanto pellizco, tanto metisaca, tanto dejar su cuerpo para uso y disfrute de los jóvenes mozos… sin percibir ella nada a cambio. Nunca siente el más mínimo placer, como si su cuerpo y su mente perteneciesen a personas distintas.